Qué ver en Fuentidueña
Un paseo corto por el pueblo da para mucho: un castillo santiaguista asomado a la vega, una plaza castellana con su torre del reloj, la iglesia de San Andrés, casas cueva excavadas en la ladera y un puente de hierro del siglo XIX sobre el Tajo.
El castillo de los Piquillos

Corona el cerro sobre el pueblo y se ve desde la A-3. También se le llama castillo de Santiago, por la orden militar que lo tuvo, y torre de Doña Urraca. Hoy está en ruinas: quedan en pie la torre del homenaje, de unos 30 metros, un muro y restos de algunas torres. Era de planta irregular y estaba levantado en tapial.
Se cree que se levantó en el siglo XII, tras la conquista cristiana de estas tierras, cuando se abandonó la fortaleza de Alarilla, al otro lado del río. Se amplió o reconstruyó en el siglo XIV y sufrió su mayor destrucción en el siglo XIX. Las fuentes no coinciden en las fechas exactas ni en cuándo pasó a la Orden de Santiago, así que preferimos no dar una.
Desde lo alto se ve todo el valle del Tajo. Al pie del cerro está la Fuente de la Dueña: según la tradición, la «dueña» era la reina Urraca, y de esa fuente y esa dueña viene el nombre del pueblo. Como todos los castillos de España, está protegido como Bien de Interés Cultural.
La plaza de la Constitución y la Torre del Reloj

El centro del pueblo es una plaza castellana de planta cuadrada, con casas encaladas y balcones de forja.
Junto al Ayuntamiento se levanta la Torre del Reloj, construida sobre un arco por el que pasa la calle Mayor. Su maquinaria es una de las más antiguas de la Comunidad de Madrid. Arriba tiene una barandilla de forja y un remate que protege la campana.
La iglesia de San Andrés Apóstol

Sus orígenes se remontan al siglo XII, cuando era una pequeña capilla. Con el tiempo creció hasta convertirse en la iglesia actual, de estilo barroco, cuyo aspecto es del siglo XVII.
El puente de hierro

Por aquí cruzaba el Tajo el camino de Madrid a Valencia al menos desde el siglo XVI: ya aparece en el repertorio de caminos de Juan de Villuga, de 1546. El río se pasaba primero en barca de maroma y después por un puente colgante, que el general Prim mandó destruir en 1866, en su huida hacia Levante.
El puente actual se inauguró en 1871. Su proyecto, que había empezado el ingeniero Rafael Morales, lo modificó José de Echevarría, y lo construyó la empresa francesa Imbert y Cía. Como esa empresa trabajaba con Gustave Eiffel, mucha gente lo llama «puente de Eiffel», pero él no participó en la obra. Es uno de los puentes de hierro más antiguos de la Comunidad de Madrid y se restauró en 2001.
Sigue abierto al tráfico, así que crúzalo a pie con cuidado. Cerca está el monumento a la Embarcación, levantado por voluntarios de la Comisión de Festejos.
Algunas webs dan otras fechas para el puente. Seguimos las de la ficha del Ministerio de Agricultura y la web de turismo del Ayuntamiento, que coinciden.
Las casas cueva
En el barrio de Zurriera, a la entrada del pueblo por la Cañada Real, hay casas excavadas en la ladera, y algunas siguen habitadas. Son viviendas privadas: se ven desde la calle.
La ermita de la Virgen de Alarilla
Al otro lado del río, sobre un promontorio donde hubo una fortaleza de frontera, está la ermita de la patrona. Se llega dando un paseo por la Cañada Real desde el puente, y su gran fiesta es la Embarcación.
Una curiosidad: «Tierra de España»
Fuentidueña es uno de los escenarios de «Tierra de España» (1937), el documental de Joris Ivens sobre la guerra civil, con textos de Ernest Hemingway.
Fuentes: fichas del Camino Natural de la Cañada Real Soriana Oriental (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), web de turismo del Ayuntamiento y otras guías publicadas, contrastadas entre sí. Donde no coinciden, lo decimos.